De todas las mujeres que te habitan hay una agazapada que me espera. No la recatada, la escrupulosa, la puntual, la sutil comprensiva, la translúcida, la dignísima requetesabida. La otra: la enajenada, la procaz, la posesiva, la lasciva imprevista, la insaciable, la cruel, la inoportuna, la única respetable de esas tantas mujeres que te habitan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario