olfateo la almohada
en busca de tu rastro,
el perro
recorre la casa
con el hocico pegado al piso
y se queda un largo rato en el cuarto,
el perro y yo sabemos
sabemos de tu olor de fiera en celo,
de tu rápido pasaje, de tus laberintos
y ahora te buscamos
desesperados,
un cataclismo
que llega y nos borra del mapa,
buscamos tus huellas en la casa
el perro se da cuenta, descubre en mi piel
cada uno de tus rastros,
me lame
se va dejando caer
y aúlla.
María Laura Blanco
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