domingo, 20 de enero de 2013

El peso exacto de la espuma (Fragmento)


olfateo la almohada
en busca de tu rastro,
el perro
recorre la casa
con el hocico pegado al piso
y se queda un largo rato en el cuarto,
el perro y yo sabemos
sabemos de tu olor de fiera en celo,
de tu rápido pasaje, de tus laberintos
y ahora te buscamos
desesperados,
un cataclismo
que llega y nos borra del mapa,
buscamos tus huellas en la casa
el perro se da cuenta, descubre en mi piel
cada uno de tus rastros,
me lame
se va dejando caer
y aúlla.


María Laura Blanco

Amor 77

Y después de hacer todo lo que hacen se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.

Julio Cortázar.  Un tal Lucas, 1979

El valor de un cobarde

Encontró su nota de despedida sobre la mesa de la cocina, por la tarde, al volver del trabajo. Tras leerla, se dejó caer sobre una silla y supuso que iba a ponerse a llorar pero... ¿por qué hacerlo?, ¿por un matrimonio muerto hace años? “Él sólo ha tenido el valor de acabar con esto”, se dijo, y las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, porque ella se había pasado doce años diciendo que era un calzonazos y ahora era mentira.

Luisa Hurtado González

Deseo


Miraba con avidez el cuerpo curvilíneo.
No podía evitarlo. Había aparecido en su campo visual dejándolo estático, con la boca reseca, sin voluntad para otra cosa que no fuera ese deseo loco de poseerla, de apretarla con sus manos febriles. De acercarla a su boca.
Ya no podía pensar y tanteó en el interior de sus pantalones. Sus dedos hurgaron con terca insistencia, casi con furia. Sabía cómo terminaría pero no se detuvo.
—¡¡Miseria!! —se dijo frustrado y reconociendo su derrota—. Ni una perra moneda, para la coca cola.

Lucía Amanda Coria