Busqué en vano, buceé en tu alma y corazón sin lograr hallar ni siquiera un atisbo de aquél amor otrora tan sublime.
Harto de dudas existenciales comencé a recorrer todos y cada uno de los rincones de tu cuerpo carnal.
Tampoco esta vez encontré nada, pero puedo asegurar que me resultó mucho más divertido y placentero.
Miguel Dorelo
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