domingo, 30 de diciembre de 2012

La devoración

Como todos los lunes me siento a la barra. “¿Lo de siempre?” me sonríes. “Lo de siempre”, sentencio sin importarme el nombre de lo que me llevo a la boca. Solo sé que es suavidad, tibieza, terciopelo en la punta de mi lengua, carne tierna cediendo ante mis dientes, salobre espesura invadiendo mi garganta, inocente blanco masticado sin piedad, dorada explosión de tus sabores, perfumes y colores. Saciada mi hambre-hembra, me tomo a pequeños sorbos ese café preparado por tus manos, prolongando así mi estancia para seguir disfrutándote. Te pago, dejo una buena propina. Y tú, con la frescura de tu juventud, me dices feliz: “hasta la próxima semana”, satisfecho de ese dinero extra, sin sospechar (¡Inocente!) que como todos los lunes, te devoro con pasión.

 Nastia T

viernes, 15 de junio de 2012

De vez en cuando surge una canción perfecta.



Somebody That I Used To Know

De vez en cuando pienso en cuando estabamos juntos,
como cuando dijiste
que te sentías tan feliz que podrías morir.
Me dije a mí mismo que eras adecuada para mí,
pero me sentía tan solo en tu compañia,
pero eso era amor y esto es un dolor que todavía recuerdo.

Puedes hacerte adicto a cierta clase de tristeza,
como resignarte al final,
siempre el final.
Así que cuando nos dimos cuenta que no teníamos sentido,
bueno, dijiste que todavía podíamos ser amigos,
pero admitiré que me alegré de que se acabara.

Pero no tienes que cortar todos los lazos conmigo,
hacer como que nunca ha pasado,
y que no fuimos nada,
y ni siquiera necesito tu amor,
pero me tratas como a un extraño,
y eso resulta tan duro,
no, no tienes que caer tan bajo,

hacer que tus amigos recojan tus discos
y luego cambiar tu número,
supongo que no lo necesitare,
ahora eres solo alguien a quien solía conocer,
ahora eres solo alguien a quien solía conocer,
ahora eres solo alguien a quien solía conocer.

De vez en cuando pienso en todas las veces que me hartaste
haciéndome creer
que siempre era culpa de algo que había hecho yo,
pero no quiero vivir así,
leyendo dentro de cada palabra que dices,
dijiste que podías dejarlo pasar,
que no te atraparía colgada de otro (hung up on)
al que solías conocer.

Pero no tienes que cortar todos los lazos conmigo,
hacer como que nunca ha pasado,
y que no fuimos nada,
y ni siquiera necesito tu amor,
pero me tratas como a un extraño,
y eso resulta tan duro,
no, no tienes que caer tan bajo,

hacer que tus amigos recojan tus discos
y luego cambiar tu número,
supongo que no lo necesitare,
ahora eres solo alguien a quien solía conocer.

Alguien
a quien solía conocer,
ahora eres solo alguien a quien solía conocer.
Alguien
a quien solía conocer,
ahora eres solo alguien a quien solía conocer.
A quien solía conocer,
a quien solía conocer,
a quien solía conocer,
alguien.

martes, 21 de febrero de 2012

Para leer en voz baja


Compartimos los cuerpos que era lo único nuestro que teníamos,
 y eso fue suficiente para que todo aquello que soñamos
 y que nunca tuvimos también nos fuera dado.

C.T

lunes, 20 de febrero de 2012

El extranjero de tu cuerpo


Necesito que sepas que soy el que te habita y no te reconoce,
el que te invade y huye deseándote.
El viajero del tren que ya partió,
el polizonte del barco que no vino.
El que te sabe de memoria pero se pierde acariciándote,
el que muerde tu lengua y no traduce tus algarabías,
el que lame tu piel pero sigue sediento.
El extranjero de tu cuerpo que no sabrá jamás
si no ha podido entrar o no lo dejas ir,
porque te extraña incluso cuando está contigo.

C.T

Confesión


Ando perdido pero jubiloso.
Confieso que no séa dónde voy,
pero la alegría me delata:
todos saben que vengo de tu cuerpo.

V.G.C

lunes, 6 de febrero de 2012

El mundo es verde y sin embargo no hay ninguna esperanza.


Si es cierto que el criminal regresa
al lugar de sus culpas
tú deberías haber regresado
al parque infantil donde hacíamos el amor
los domingos hacia el atardecer,
y frecuentar también
el bar de nuestras citas
con sus rincones de oscuridad indispensable,
y ese cine de barrio que visitaba Gary Cooper
de donde siempre salías
con los ojos lluviosos
por la tristeza cursi del final
o la torpeza de mis manos
en la tibieza de tus muslos.
Si es cierto aquello
no habré perdido la fe de encontrarte
en los mismos lugares
donde hicimos del amor
un crimen perfecto.

M.M.C

jueves, 26 de enero de 2012

Primero está la soledad.



Primero está la soledad.
En las entrañas y en el centro del alma:
ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza;
que solamente tu respiración te acompaña,
que siempre bailarás con tu sombra,
que esa tiniebla eres tú.
Tu corazón, ese fruto perplejo, no tiene que agriarse con tu sino solitario;
déjalo esperar sin esperanza
que el amor es un regalo que algún día llega por sí solo.
Pero primero está la soledad,
y tú estás solo,
tú estás solo con tu pecado original -contigo mismo-.
Acaso una noche, a las nueve,
aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro de ti,
y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso;
pero no olvides, especialmente entonces,
cuando llegue el amor y te calcine,
que primero y siempre está tu soledad
y luego nada
y después, si ha de llegar, está el amor.


D.J.A