Todos hemos tenido ese periodo en la vida en el que vamos un poco perdidos, ahogados por la frustración cotidiana, sin ilusión, vivir esperando que alguien o algo cambiara nuestras vidas y cuando menos lo esperamos ocurre. Una mirada, unas palabras, algún signo de la persona del otro sexo que nos atrae, en este caso el corto que pongo mas adelante me hizo pensar en como cada uno de nosotros en algún momento nos sentimos perdidos sin razón en la rutina, acompaño el corto con un par de escritos, uno de ellos de Benedetti , que describen perfectamente el corto.
QUIÉN ME IBA a decir que el destino era esto
Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que parecen prohombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.
Aquí no hay cielo,
aquí no hay horizonte.
Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era esto.
Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
porque no queda bien que la tinta se corra.
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
• Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.
• Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
• Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.
• Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.
• Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
• Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante. • Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario